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AMICS DEL CORPUS DE VALENCIA EN DAROCA

Vista del centro de Daroca desde una torre de la Puerta de Valencia. Foto de Manolo Guallart.
Vista del centro de Daroca desde una torre de la Puerta de Valencia. Foto de Manolo Guallart.

En diciembre de 2012 un grupo de miembros de Amics del Corpus de la Ciutat de Valencia, con su presidente José Ramón Pons (+), marchó a Llutxent para visitar el monasterio del Corpus Christi, ubicado en la zona donde tuvo lugar el 23 de febrero de 1239 aquel milagro eucarístico conocido como el de los “Sagrados Corporales”. También estuvieron en la ermita cercana y en la parroquia de la Asunción, con numerosos detalles relacionados con el milagro.

 

Vidriera de los Sagrados Corporales en la parroquia de la Asunción (Daroca). Foto de Manolo Guallart.
Vidriera de los Sagrados Corporales en la parroquia de la Asunción (Daroca). Foto de Manolo Guallart.

Ya entonces quedaba en proyecto completar esta iniciativa con una visita a Daroca (Zaragoza), donde se guardan estas reliquias, símbolo del primer milagro eucarístico. De este modo, más de sesenta miembros de la asociación realizaron los días 26 y 27 de septiembre una peregrinación hasta la ciudad aragonesa. En Daroca fueron recibidos por miembros de la M.I. y A. Esclavitud y Damas de los Sagrados Corporales, que estuvieron presentes en noviembre de 2014 en el I Congreso sobre la Fiesta del Corpus Christi en la Comunidad Valenciana con una ponencia de Pascual Sánchez Domingo.

 

Grupo de peregrinos de Amics del Corpus de Valencia en Daroca. Foto de Manolo Guallart.
Grupo de peregrinos de Amics del Corpus de Valencia en Daroca. Foto de Manolo Guallart.

En el acto de bienvenida, el presidente de la asociación valenciana, Francisco Esteve, entregó a los darocenses un original “socarrat” de San Vicente Ferrer. Tras un paseo por las antiguas puertas de la ciudad y sus torreones, la antigua iglesia de San Miguel, el barrio judío, vistas panorámicas de una población que llegó a tener nueve parroquias, el grupo realizó el recorrido de la procesión que se celebra la mañana del jueves de Corpus. Más tarde visitaron el museo parroquial y participaron en una eucaristía en la parroquia de Santa María tras la cual tuvo lugar adoración eucarística a los Sagrados Corporales en su capilla.

Peregrinos valencianos ante los Sagrados Corporales en su capilla. Foto de Manolo Guallart.
Peregrinos valencianos ante los Sagrados Corporales en su capilla. Foto de Manolo Guallart.
Detalle de la arqueta donde fueron llevados los Sagrados Corporales. Foto de Manolo Guallart.
Detalle de la arqueta donde fueron llevados los Sagrados Corporales. Foto de Manolo Guallart.

Tanto el pueblo de Lluxent como la ciudad de Daroca son Corpusianos de Honor de la asociación Amics del Corpus de la Ciutat de Valencia, que fomenta cada año las relaciones con poblaciones que tienen un carácter eucarístico, logrando en reunir en el I Congreso sobre el Corpus Christi a las ocho más importantes de la Comunidad Valenciana.

Los Sagrados Corporales de Daroca. Foto de Manolo Guallart.
Los Sagrados Corporales de Daroca. Foto de Manolo Guallart.
La historia del milagro eucarístico
— Las tropas cristianas de Daroca, Teruel y Calatayud se disponían a conquistar a los moros el castillo de Chío en Luchente, cerca de Játiva, el día 23 de febrero de 1239. El capellán Mateo Martínez, de Daroca, celebraba momentos antes una misa en la que había consagrado seis formas destinadas a la comunión de los seis capitanes de aquellas tropas. Un ataque sorpresivo del enemigo obligó a suspender la misa, ocultando el capellán las formas que ya estaban consagradas, envueltas en los corporales en un pedregal del monte. Rechazado el ataque del que salieron los cristianos victoriosos, los comandantes pidieron al sacerdote que les diera la Comunión en acción de gracias al Señor por la victoria. El Padre Mateo fue al lugar donde las había escondido y se encontró las seis hostias empapadas en sangre y pegadas a los Corporales. Lograda la victoria final con la conquista del castillo, al reclamar cada tropa los corporales como propios, tras varios sorteos se decidió que dejarlo sobre una mula árabe y dejarla ir, decidiendo que quedaría en el lugar donde se detuviera. Tras doce días, la mula se desplomó muerta en la puerta del convento de San Marcos (hoy de la Trinidad) de Daroca. Era el 7 de marzo de 1239.
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