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La restauración de San Nicolás: Recuperando la comunicación de los valencianos con Dios

Frescos en la parroquia de San Nicolás y San Pedro Mártir tras su restauración. Foto de Manolo Guallart.
Frescos en la parroquia de San Nicolás y San Pedro Mártir tras su restauración. Foto de Manolo Guallart.

San Nicolás. Es un templo que guarda todos sus tesoros sólo para quien se adentra en sus entrañas. Quien pasea -incluso con paso cadencioso- por la calle Caballeros tan sólo adivina a vislumbrar un largo callejón que acaba en una portada de lo más sobrio y sencillo. Nadie diría que dentro le espera una de las expresiones de arte eclesiástico medieval más bellas de toda la Comunidad Valenciana.

 

 

Atrás quedan los recuerdos de la adolescencia, que traen a la mente la imagen de colas interminables de mujeres y jovencitas, esperando su turno para entrar al templo para pedir al Santo su intercesión en la búsqueda de un novio, un marido, que hiciera feliz a la chica en edad casadera. Una costumbre ya en desuso que llenó de curiosidad e intriga los años de ensoñamiento juvenil de no pocos valencianos y valencianas.

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_MG_6723Pero volvamos al presente. Lo que se ha obrado en la Iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir, en pleno corazón de la Ciutat Vella de Valencia, algunos con poca creatividad y menos rigor histórico lo equiparan a la recuperación para el mundo de la “Capilla Sixtina” valenciana. Ni de lejos…, lo descubierto y recuperado en Valencia supera en cantidad y calidad al trabajo realizado, con permiso de Buonarrotti, en la eterna Roma.

Para empezar, hablamos de la más importante intervención realizada en Europa con 1.904 metros cuadrados -en el caso de la Capilla Sixtina fue de 800-. Junto a las pinturas de la nave, además, se ha restaurado las capillas, las fachadas y las vidrieras del templo.

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Carlos Campos-arquitecto- ha dirigido las obras junto a la catedrática e investigadora del Instituto de Restauración del Patrimonio de la UPV Pilar Roig; y, bajo sus respectivas batutas, una legión de restauradores -más de uno y de una bien conocidos de quien les escribe, en mis años de Facultad en Bellas Artes- que con el Arte empapando sus entrañas, han conseguido la proeza de la década, si no del siglo. Y para acabar de trasladar al escenario medieval con aquellos tiempos, no ha faltado ni el mecenas, en este caso personificado en la Fundación Hortensia Herrero, que ha corrido con todos los gastos en una más de sus iniciativas en pos de la recuperación del patrimonio cultural e histórico valenciano.

El resultado no nos deja, históricamente hablando, en ninguna época concreta. No ha sido una restauración a sus orígenes -fue consagrada en 1242, sólo cuatro años después de la conquista de la Ciutat i Regne por el rey Don Jaime-, ni a su época gótica, ni tan siquiera a la barroca.

_MG_6741No. En sus distintas concepciones de la comunicación del hombre con Dios a través de las épocas románica -formando parte de las 12 primeras iglesias de la restauración de la Diócesis llevada a cabo por En Jaume-, gótica -con la reforma financiada y ordenada por los Borgia en el siglo XV- y barroca -ejecutada en el ámbito del auge del barroco valenciano en el siglo XVII-, el templo las hace coexistir a todas en una bella escenificación del tránsito en sí mismo.

Y así, un exterior nada llamativo, nada relevante a los ojos del paseante, encierra un esplendoroso interior que traslada a su visitante a una incomparable atmósfera de reflexión y recogimiento que le coloca ante Dios rodeado de esplendor, color y espiritualidad con los frescos que retratan la vida de los dos Santos titulares del templo.

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A continuación puede admirar la parroquia de San NIcolás y San Pedro Mártir restaurada a través de las

FOTOGRAFÍAS TRAS LA RESTAURACIÓN

Hay que dar un agradecimiento muy singular a todos los profesionales hecho posible esta obra. Todos ellos se han convertido en “Guardianes de la Belleza”. Gracias a su talento profesional estas pinturas vuelven a hablar al corazón de la Humanidad, tocan nuestra sensibilidad individual y colectiva., suscitan sueños y esperanzas, ensanchan los horizontes del conocimiento y del compromiso humano. Con su trabajo se han convertido en anunciadores y testigos de esperanza para toda la sociedad valenciana.
— Antonio Corbí, párroco de San Nicolás y San Pedro Mártir

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