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Trescientas cruces en el Salón Internacional solidario del Canyamelar

Una calurosa mañana de domingo, el primero de septiembre y a pocos días de una fecha señalada en el calendario de la Hermandad del Santísimo Cristo de los Afligidos: 14 de septiembre, Día de la Exaltación de la Cruz.

La "Cruz de los Pobres Santa Madre Teresa de Calcuta" (izda.) en el VII Salón Internacional de Valencia. Foto de Manolo Guallart.
La «Cruz de los Pobres Santa Madre Teresa de Calcuta» (izda.) en el VII Salón Internacional de Valencia. Foto de Manolo Guallart.

Me dirijo a la sede de la hermandad, en pleno Canyamelar, un histórico barrio del Marítimo valenciano. Mientras camino a ritmo pausado por la calle José Benlliure -llegaré en breve al nº 92- no tengo claro cómo va a ir esta vez; porque cada muestra de cruces organizada por José Ángel Crespo Flor -y su hermana Amparo- tiene algo diferente, nuevas iniciativas que cada año sorprenden.

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Ayer mismo tuvo lugar la inauguración del VII Salón Internacional de las Cruces, bendecido por el Vicario de Evangelización del Arzobispado de Valencia, Javier Llopis. Desde este año hay una eucaristía previa al acto en la cercana parroquia del Rosario que -sin duda- permite centrar el evento.

Hay trescientas cruces de diversos tamaños, materiales, colores…como para marearse si no se asume una predisposición a realizar una visita profunda, meditada, con el corazón dilatado.

Hay nuevas cruces ,sin duda, pero también nuevas ideas plasmadas por toda la sala. José Ángel Crespo dirige este paseo espiritual  mostrando infinitos detalles que explica con sencillez.

VII Salón de Cruces en Canyamelar. Foto de Manolo Guallart.
VII Salón de Cruces en Canyamelar. Foto de Manolo Guallart.

En la misma entrada hay una gran cruz de Taizè que simboliza el gran encuentro internacional que acogió Valencia a finales de 2015 e inicio de 2016. Puede verse una referencia homenaje a las trescientas víctimas del último terromoto de Italia. A sus pies, un Niño Jesús sobre la Cruz, origen y destino; a su lado, un cuenco con agua bendita que obliga al visitante a tener que agacharse ante otra cruz para poder tomar el agua y santiguarse.

«Tenemos una cruz de hierro dentro de una recipiente de cristal que recuerda a los náufragos del Mediterráneo porque el agua que contiene es de este mar.» Allí mismo hay dos cruces que  recuerdan a la religiosa Isabel Solá, recientemente asesinada en Haití y a Jacques Hamel, sacerdote francés considerado el primer mártir asesinado por Isis en Europa.

VII Salón de Cruces en Canyamelar. Foto de Manolo Guallart.
VII Salón de Cruces en Canyamelar. Foto de Manolo Guallart.

Otras de las novedades es que la ya habitual «Cruz del Hambre» pasa a denominarse «Cruz de los Pobres Santa Madre Teresa de Calcuta» en honor a la recién canonizada. Junto a esa gran cruz hay numerosos cesto para acoger alimentos (más de 1.000 kilos el pasado año) destinados a Cáritas, Fundación Maides y varias asociaciones religiosas.

José Ángel Crespo destaca que precisamente la Madre Teresa de Calcuta -uno de los patronos de la muestra- es la gran santa de la Misericordia y también destaca una gran imagen del Santo Cáliz de la Misericordia que pone de relieve el actual Año Jubilar, así como la próxima canonización de Manuel González y su gran vocación eucarística.

En un espacio con iluminación tenue puede verse una colección de cruces embotelladas y con varios cascotes de piedra en su entorno. Crespo explica que simboliza la cruz como lo que siempre queda en pie cuando sucede alguna desgracia como los terremotos, siendo la esperanza en las dificultades.

Llama la atención por su originalidad un conjunto de tejas con cruces pintadas; encima hay una cruz hecha con troncos e los Pirineos. También una cruz que certifica el hermanamiento con la Colina de las Cruces de Lituania.

Cruces pintadas sobre tejas en el VII Salón Internacional. Foto de Manolo Guallart.
Cruces pintadas sobre tejas en el VII Salón Internacional. Foto de Manolo Guallart.

Tiempo para reflexionar

La propuesta para meditar sobre las Obras de Misericordia (materiales y espirituales) expone varios paneles con textos rodeados de cruces y más cruces, cada una con su sentido y su mensaje. Realmente es una auténtica catequesis para el visitante, que observa arte, estilos, historias, de diferentes países y con un vínculo común.

En mi recorrido personal siento que apenas estoy viendo la cuarta parte de la colección, entre otras cosas porque el espacio de la sede es limitado y merece la pena disfrutar de una gran selección sin perderse en la inmensidad de una gran exposición que tal vez pudiera condicionar la esencia de la propuesta.

Prosigo durante un rato más las vueltas al salón y me detengo esta vez en la escultura centenaria de un Nazareno, hecha de madera y ubicada cerca de la puerta. Apenas metro y medio -cruz a cuestas- en Jesús camino del Calvario entre dos velas cuya luz le acompaña en su camino.

Cestas solidarias para alimentos no perecederos.  Foto de Manolo Guallart.
Cestas solidarias para alimentos no perecederos. Foto de Manolo Guallart.

Mesas y paredes llenas de cruces, muchas de ellas con su historia explicada en un breve escrito; ello permite interiorizar su origen y su sentido. Así ocurre con una cruz que tiene la Última Cena y sus personajes junto a una pequeña piedra del Cenáculo; también una cruz de Belén entre otras muchas de madera de olivo.

Recuerdo que en anteriores ediciones me llamó la atención un «Cristo roto», pero me sorprende que ahora hay varios más. «Aumenta la colección», completa José Ángel. El paseo me lleva hasta una cruz de San Pío X que relaciona este papa santo con el arciprestazgo al que pertenece este territorio diocesano.

Presiden varias fotografías del arzobispo de Valencia, cardenal Antonio Cañizares, y de los papas santos Juan XXIII y Juan Pablo II. En una columna se destaca un recopilatorio del Año de la Misericordia, que asimismo celebra el 1050º aniversario del «Bautismo de Polonia», con una relación de santos polacos. Para completar, la mención al 800º aniversario de la Orden de Predicadores Dominicos con sus santos principales, entre ellos San Vicente Ferrer.

Una oración por los muertos y los damnificados de las catástrofes. Foto de Manolo Guallart.
Una oración por los muertos y los damnificados de las catástrofes. Foto de Manolo Guallart.

Resulta conmovedor leer la lista de patronos del gran Salón de las Cruces: el más reciente, el beato Arturo Ros Montalt (abuelo del reciente obispo auxiliar de Valencia Arturo Ros Murgadas); Santa Madre de Teresa de Calcuta, el beato Manuel González, el Beato Bartolomé Longo -Apóstol del Santo Rosario-, san Juan Pablo II con Santa Faustina Kowalska – Apóstoles de la Divina Misericordia- y el Beato Jerzy Popieluszko -sacerdote mártir-.

Llama la atención una gran planta en maceta que es conocida como «espina de Cristo» y que junto a sus diminutas hojas verdes tiene una buena parte de espinas.

Hay tiempo para visitar el Salón de las Cruces hasta el 7 de octubre -fiesta del la Virgen del Rosario- en horario diario de 17h. a 19h., con el deseo de respetar el horario de las misas de la parroquia, y en otro momento previo aviso.

Ya en la despedida me fijo en la «Cruz de las cinco llagas», que son cinco cruces que completan una sola con otras tantas luces en el centro.

Firmo en el Libro de Visitas y dejo constancia de mi satisfacción por haber venido. Queda una idea final que José Ángel Crespo me regala: «Santa Rosa de Lima dijo que la Cruz es la escalera hacia el Cielo».

REPORTAJE FOTOGRÁFICO UN PASEO VISUAL POR EL VII SALÓN DE CRUCES

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