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El Besamano a la Virgen de los Desamparados cumple quince años con la mayor devoción popular

(Fotografías de Manolo Guallart)

Fue años antes en Sevilla, cuando un grupo de los Seguidores de la Virgen que realizaba un viaje a la capital hispalense visitaron un Martes Santo el barrio de San Lorenzo; más concretamente la Basílica Menor de Jesús del Gran Poder. Allí se encontraron la imagen al pie del altar y una cola de personas devotas que llegaban ante él para besar su mano.

Besamano popular a la Virgen de los Desamprados en la Basílica. Foto de Manolo Guallart.
Besamano popular a la Virgen de los Desamprados en la Basílica.

Aquí comenzó la historia de la experiencia mariana que cada año -desde hace quince- tenemos los valencianos con nuestra patrona diez días después de la fiesta grande. Hay que decir que la idea de realizar un Besamano popular no fraguó en un primer momento al no contar con el beneplácito de Don Basilio Sancho, rector-prior de la Basílica. Pocos años después, la original propuesta tuvo el ‘placet’ del nuevo rector, don Juan Bautista Antón y ya fue un éxito desde el inicio.

Según fuentes oficiales, en la actualidad son más de 30.000 las personas que llegan ante la imagen procesional de la Virgen de los Desamparados, ubicada con la cercanía de una Madre amorosa que acoge a sus hijos creyentes, devotos, que cada año anhelan la llegada de este día para presentarse ante Ella: pedirle, agradecerle, mostrar su fervor, besar su mano…también con objetos, ropa y estampas para ‘pasarlos’ por su manto. En el altar, entre las imágenes de los Santos Vicentes, el  tapiz de la Virgen como en la madrugada antes de la ‘Descoberta’.

Familias enteras, matrimonios jóvenes con su bebé -algunos con apenas unos días-, grupos de colegios, religiosos…La entrada es por la puerta pirncipal, la que presenta los bronces de Octavio Vicent, reparada a tiempo después del incidente del día de la Virgen.

Pero también hay una alternativa para embarazadas, niños pequeños, personas ancianas y discapacitados. A destacar la coordinación de los Seguidores de la Virgen, que cada año permite una efectiva organización en todos los puntos clave de la Basílica: entradas, recorrido, a pie de altar; también en  la ‘paraeta’ habitual de los domingos con puestos avanzados junto a la colas en silueta que tiene la plaza durante toda la jornada.

Para todos los participantes en el Besamano, por momentos con paraguas y gorras para el sol de hasta 26º, es la ocasión de llevarse recuerdos, tanto de la ‘paraeta’ de los Seguidores de la Virgen (a beneficio de MAIDES) como de la propia Fundación Maides, con su puesto central entre las puertas de la Basílica que dan a la plaza. También se reparte el ‘Especial Virgen de los Desamparados’ del periódico semanal ‘Paraula-Iglesia en Valencia’ del Arzobispado. Junto a la Basílica, el veterano poeta Pepe Sabater ofreciendo su libro recopilatorio de poesías a la Virgen con el título ‘Sempre Mare’.

La Virgen lucía un manto donado -como muchos antes- por la familia Suay, destacando en la imagen un aderezo elaborado “como agradecimiento a la Mare de Déu por su protección y amparo” por personas que participan en los programas de atención que lleva a cabo MAIDES y realizado en el taller de orfebrería que realiza de forma solidaria el orfebre Miguel Ángel Bertomeu.

Ciertamente cada uno cuenta su experiencia y todas son buenas porque en el corazón de todos está la Virgen de los Desamparados. Llegados desde cualquier punto de la provincia, de la Comunidad Valenciana, incluso de Murcia; unos pasando la noche para entrar los primeros y cumplir una promesa, otros madrugando, muchos organizando su complicada jornada cotidiana para pasar muchas horas en la cola, traer a familiares enfermos o mayores, también con la ilusión de ofrecer a la Virgen María su familia, su matrimonio, a un recién nacido o tal vez a un ser querido ausente.

Más de veinte horas, miles de personas, oraciones, miradas, agradecimientos y plegarias, todo y mucho más expresado con un beso en la mano de una Madre que ampara a todos con el Niño en su brazo y los Inocentes a sus pies como realidad terrrena, mostrando a cada peregrino a su imagen dónde está el prójimo desamparado que precisa el compromiso personal sus devotos, viviendo la coherencia de la misericordia divina.

Como bien expresa la Salve, “vuelve a nosotros esos tus ojos misericordios…y muéstranos a Jesús“.

Casi a las dos de la madrugada del día siguiente, tras la última oración y el canto multitudinario del Himno de la Coronación, el bocaporte volvió a subir y mostró la imagen original. Una jornada mariana para vivir todo el año con la Virgen de los Desamparados como mayor inspiración.

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REPORTAJE FOTOGRAFÍAS BESAMANO 2017

 

 

 

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