FALLAS

La ‘Geperudeta’ se convierte en un clamor floral por la paz en la Ofrenda de las Fallas 2026

Fotos: Juan Ramón Contelles.- La Plaza de la Virgen de Valencia ha sido estas Fallas 2026 el escenario de una de las manifestaciones artísticas y devocionales más potentes de su historia reciente: la Ofrenda. El manto de la Virgen de los Desamparados, confeccionado con los ramos de los más de 100.000 falleros que desfilan en la Ofrenda, se ha revelado como un grito visual contra la violencia en todas sus formas.

Ofrenda 2026

Bajo el diseño de la ilustradora valenciana afincada en Canadá, Xenia Magraner, la patrona de los valencianos viste este año una obra que trasciende lo religioso para abrazar un mensaje universal de paz y humanidad.

El simbolismo de los colores: sangre, espinas y esperanza

A diferencia de otros años donde el diseño suele ser puramente ornamental, el manto de 2026 utiliza una cuidada paleta de colores para narrar una historia de dolor y superación:

  • El Rojo de la Realidad: Representa la «sangre que derrama la violencia», una base potente que busca confrontar al espectador con la crudeza de los conflictos actuales.

  • El Amarillo del Sacrificio: Con este color se ha dibujado un camino de espinas. Sobre él, se recorta la silueta de una madre y un hijo cogidos de la mano, simbolizando al pueblo que resiste, a las familias que sufren y que intentan avanzar en entornos hostiles.

  • El Blanco de la Protección: Con los claveles blancos se han dado forma a dos lirios y una paloma, símbolos inequívocos de la paz y de la protección que la «Mare de Déu» ofrece a los desvalidos.

«Es un grito por la paz a nivel mundial, pero también individual», ha explicado Magraner. «Cada fallera pasa ante la Virgen con su propia experiencia y sus propias violencias vividas; he querido plasmar ese reflejo».

De la polémica de la DANA a una colaboración histórica

El origen de este manto tiene una historia de reconciliación. En las Fallas de 2025, los Vestidores de la Virgen utilizaron una ilustración que Magraner había creado tras la catástrofe de la DANA de octubre de 2024. Tras subsanar el malentendido, ambas partes decidieron transformar aquel desencuentro en una colaboración creativa que ha culminado en el diseño de este año.

Magraner, que trabaja desde Vancouver, ha mantenido un contacto constante con los Vestidors, enfrentándose al reto técnico de trasladar un dibujo gráfico a un soporte «vivo» como son los claveles, sujetos a cambios por la temperatura y la textura de la flor.

Un diseño que genera debate

La obra no ha dejado indiferente a nadie. Mientras miles de falleros terminan de depositar sus ramos en esta segunda jornada de Ofrenda, las reacciones en la plaza son diversas. «Me gusta que el arte mueva sentimientos. Algunos ven la elegancia del rojo, otros se emocionan con la figura de la madre y el hijo», afirma la diseñadora.

El proyecto marca un hito en la historia de la Ofrenda al dotar al manto de una narrativa social explícita, conectando la tradición más arraigada de las Fallas con la sensibilidad por los problemas globales de 2026.

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